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El Efecto Woodley: la caída de la inteligencia genética

El bautizado por Murray y Herrnstein como “efecto Flynn” debería llamarse “efecto Lynn-Flynn”, ya que fue el psicólogo diferencial Richard Lynn el primero en detectar este fenómeno en los años 80. Según este efecto el CI está incrementándose en todo el mundo desde el siglo XX. En apariencia vivimos en un mundo más inteligente.

Antes de tocar las campanas del optimismo histórico, sin embargo, vamos a hacer dos salvedades pesimistas:

– El efecto Lynn-Flynn probablemente se está estancando.
– Necesita completarse con el menos conocido “efecto Woodley”.

Según una encuesta reciente entre 70 expertos en inteligencia (Rindermann, Becker y Coyle, 2017), el Efecto Lynn-Flyn retrocede o se estanca. Las causas, no del todo claras, se atribuyen a "fertilidad asimétrica" (efectos genéticos y de socialización), inmigración, declive de la educación e influencia de los medios”. Estos expertos preven que las regiones mundiales con medias más bajas en capacidad cognitiva (Latinoamérica, Áfric…
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Leones y zorras

En el capítulo XVIII de El príncipe, Maquiavelo recomienda que los gobernantes retengan e imiten las cualidades de los leones y las zorras si aspiran a preservar. El temperamento del león ahuyenta a los lobos, mientras que la habilidad de las zorras sirve para eludir las trampas.

Idealmente, un príncipe virtuoso debería equilibrar ambos temperamentos, aunque ocurre a menudo que el león o la zorra predominan en los gobernantes concretos.

En The mind and society, Vilfredo Pareto (1935) sugirió entender el comportamiento de los gobernantes en términos de su apego a ciertos “residuos” instintivos. Los “residuos” de clase I o “instinto para la combinación” corresponden a la zorra: son individuos dotados para la negociación y la manipulación, y están inclinados hacia el cambio y la innovación; los “residuos” de clase II o de “persistencia de grupo” por su parte corresponden al león: son individuos leales al grupo, más ahorradores y más conservadores.

Según James Burnham (1964) el nuevo orde…

El progresismo autoritario

Tras escapar de la Alemania de Hitler, los líderes de la escuela de Frankfurt estaban fundamentalmente preocupados por el fracaso de la izquierda para frenar el ascenso del nazismo y del antisemitismo europeo, y creyeron encontrar una clave en la psicología profunda. La “personalidad autoritaria” de Adorno (1950) hacía referencia a un “individuo potencialmente fascista” que se somete a las autoridades externas para tratar de compensar su inseguridad personal. En esta línea que patologiza el pensamiento conservador se habla más tarde de un “autoritarismo de derechas” (Altemeyer, 1998), de “cognición social motivada” (Jost, Glaser, Kruglanski y Sulloway, 2003) o de “síndrome conservador” (Stankov, 2009).

Tal vez esta interpretación refleje fielmente la realidad, o tal vez refleje un sesgo académico que sólo se incrementa sin freno en los últimos años: más del 90% de los profesores e investigadores de las ciencias sociales y las humanidades se identifican con la izquierda.

Tal vez los c…

La nueva constitución japonesa y el fin de la "paz perpetua"

Inmanuel Kant publicó en 1795 un ensayo insinuando un nuevo orden jurídico internacional capaz de fundar una “paz perpetua” entre naciones, particularmente mediante un tratado que "aniquila y borra por completo" las causas de toda guerra futura. Al firmarse el Tratado de Renuncia a la Guerra, conocido como Pacto Briand-Kellogg (1928), las ideas de Kant parecieron cobrar una inesperada vida, pero el entusiasmo pacifista es interrumpido drásticamente por el reinicio de las hostilidades internacionales en 1939 –y aún antes en el continente asiático. Tras el desenlace de la guerra mundial, el espíritu dañado de la "paz perpetua" se refugió en la aún vigente Constitución de Japón (日本国憲法), promulgada en 1948.

En su artículo 9 leemos:

Aspirando sinceramente a una paz internacional basada en la justicia y el orden, el pueblo japonés renuncia para siempre a la guerra como derecho soberano de la nación y a la amenaza o al uso de la fuerza como medio de solución en disputas i…

Una nota sobre ciencias modernas y ciencias reaccionarias

Se ha clasificado a las ciencias en función de distintos criterios, desde el medieval Trivium et quadrivium, hasta la distinción romántica, a la Dilthey, entre “ciencias del espíritu” (Geisteswissenschaften) y “ciencias de la naturaleza” (Naturwissenschaften), pasando por la más rudimentaria separación entre ciencias “blandas” y “duras”.

Inspirándonos en el planteamiento –tan fecundo– de Peter Sloterdijk, podríamos clasificar ahora las ciencias en función de su relación con la genealogía, la idea de lo “moderno” y la “reacción” que se le opone.

Serían ciencias no genealógicas aquellas que establecen verdades con independencia de los orígenes o genealogía de esas mismas verdades (causalidad no genealógica). Son ciencias no genealógicas, en este sentido, la geometría, la lógica, las matemáticas y parte de la física, así como las ciencias humanas basadas en el determinismo o el funcionalismo cultural.

Serían ciencias genealógicas, por el contrario, aquellas cuyas verdades están esencial…

La rebelión antigenealógica europea

Quién sabe si entre las lecturas canónicas de la filosofía figurarán dos a cargo de Peter Sloterdijk. Una es la breve conferencia, Normas para el parque humano (1999). Otra es más reciente: Los hijos terribles de la edad moderna. Sobre el experimento antigenealógico de la modernidad (2015; Siruela).

En esta última obra encontramos algunos “conceptos fundamentales”, para una teoría oscura de la modernidad.

El Hiato 

Si para los antiguos el hombre está en el mundo porque no mereció un sitio mejor, para los modernos representa más bien un honor haber sido arrojados del paraíso, “el acontecimiento más feliz y más grande de la historia humana”, para Schiller, en cuanto preludia un despertar de las fuerzas de la razón. Es posible un nuevo comienzo, un "punto cero" de la humanidad porque la mente es una “tabla rasa” y la herencia una tara remediable.

A partir de la revolución francesa–irónicamente consentida por Dios, para De Maistre– empieza una época caracterizada por el primado d…

El ateísmo como monocultura de izquierdas

En sentido estricto “ateísmo” es una posición metafísica (ateísmo como a-teísmo a la manera de Paul Cliteur), no moral, ni política, pero lo cierto es que existe una clara tendencia demográfica que vincula increencia e ideología. La mayoría de los ateos son también izquierdistas.

No todas las "diversidades" han nacido iguales

Los datos más completos corresponden a EE.UU, donde la relación entre “irreligiosidad” e ideología se estudia al menos desde los años 70 (Grupp y Newmann, 1973; Nassi, 1981). Según una encuesta de 2012, sólo el 18% de los ateos votarían por un candidato conservador. Si nos fijamos en los votantes registrados en el censo, el porcentaje de ateos que se identifican con la derecha baja al 13%. Y si analizamos la misma tendencia entre activistas ateos –y no sólo entre la población general–, el porcentaje de los que se identifican con opciones conservadoras se desploma. Según una encuesta reciente de Freedom from Religion Foundation sólo el 1% de sus propios m…