El liberalismo posmoderno es la patología de la prosperidad

Existen distintas tentativas históricas de "patologizar" la ideología. En una de las versiones más influyentes, la escuela de Frankfurt atribuía la derecha a una mezcla de "personalidad autoritaria" y represión sexual. Desde la derecha libertaria, Von Mises explicaba el socialismo como "complejo de Fourier", es decir, como envidia de los ricos. El psiquiatra Vallejo-Nájera consideró el izquierdismo español una forma de degeneración racial vinculada con la heterodoxia. Y Lenin calificaba el izquierdismo europeo como "enfermedad infantil del comunismo".

Dado que la gente tiende a alinearse "naturalmente" en un espectro que va de la izquierda a la derecha política, y que la ideología está en parte en los genes, se podría decir que las personas no pueden evitar ser de derechas o izquierdas, y en consecuencia que estas tentativas de patologización son un tanto osadas.

Pero hay límites:

Hay ideologías patógenas. West ve el liberalismo de izquierdas, llamémosle "posmoderno", como un subproducto de la prosperidad, equivalente ideológico de la obesidad o la diabetes de tipo 2.

Siempre se ha sospechado que la prosperidad y la comodidad social generan patologías sociales, desde la ociosidad, a la degradación demográfica (Holbach decía que las sociedades decadentes se llenan de solteros) pasando por la disminución del espíritu de milicia entre el pueblo (el "populum" era el ejército, para los romanos, y ningún ciudadano ateniense podía ser elegido en la Asamblea si no había prestado el servicio militar). Según Sir John Glubb las civilizaciones imperialistas, cualquiera que sea su característica racial o cultural, atraviesan distintas fases de ascenso y caída, incluyendo una caracterizada por el lujo intelectual, luxos, en la que la "disposición militar es denunciada como primitiva e inmoral" y la conquista se considera algo "inmoral".

La llamada a tener "fronteras abiertas", el ateísmo de supermercado, el desprecio por la propia historia y por la identidad nacional (para hacerse una idea: sólo el 16% de los españoles actuales están dispuestos a defender su patria), encajan en el mismo esquema.

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