La olvidada esclavitud blanca

La esclavitud forma parte del “derecho natural” de guerra desde tiempos prácticamente inmemoriales. Los principales textos religiosos conservados y la misma Biblia, del viejo al nuevo testamento, no la condena de forma explícita.

Es sabido que los imperios europeos practicaron la esclavitud a gran escala, y entre distintos continentes, especialmente a partir de la “era de los descubrimientos”. Sin embargo es menos recordada la esclavitud de europeos blancos practicada por los imperios islámicos de la edad media:

Europa solía exportar esclavos al mundo no europeo. Tal declaración asombrará a la mayoría de la gente de hoy, incluso a algunos de los educados en la universidad. Es cierto que tales esclavos eran pocos en número y ciertamente menos que los esclavos africanos llevados a través del Atlántico. Y seguro que todo eso ocurrió antes del comercio de esclavos atlántico. Pues bien: no y no. Los números son enormes. En la cima de este comercio, unos 10.000 europeos orientales fueron hechos esclavos cada año entre 1500 y 1650 para ser exportados al Norte de África, el oriente medio y el sur de Asia... un total de 1.5 millones. En comparación, las Américas recibieron menos de 300.000 esclavos africanos antes de 1600 y otro 1.5 millón entre 1600 y 1700. Los europeos occidentales también fueron esclavizados y llevados fuera, principalmente al norte de África. ¿Cuántos? Más de un millón entre 1530 y 1780. 

La esclavitud blanca y en concreto el “militarismo esclavista” del imperio otomano, a partir del siglo XVI, ayudó a moldear uno de los sistemas políticamente más exitosos del mundo islámico. Fue a la vez la semilla de su crecimiento y de su destrucción. Francis Fukuyama se ocupa de esto en su libro sobre los orígenes del poder político (The origins of political order): “A lo largo de las provincias balcánicas del imperio, se dispersaban grupos de oficiales a la búsqueda de chicos jóvenes entre doce y veinte años. Era la dervshirme o leva de cristianos jóvenes” (Pág. 189). Fukuyama estima que en los tiempos más álgidos del imperio eran esclavizados más de 3000 jóvenes cristianos cada año.

Une nouvelle arrivée

Pero además de en soldados o trabajadores, los príncipes musulmanes estuvieron tradicionalmente muy interesados en otra cosa: mujeres blancas. Según Frost esta es una diferencia básica con el comercio de esclavos negros, empleados sobre todo para el trabajo físico en plantaciones:

Los esclavos blancos eran usados más para servicios domésticos, particularmente concubinato y matrimonio. Había una preferencia aún más fuerte por las mujeres, como refleja el ratio de sexo de la población esclava: los esclavos negros eran predominantemente hombres, y los esclavos blancos eran predominantemente mujeres. Más aún, mientras que los negros de ambos sexos eran vendidos por el mismo precio, las mujeres rusas y circasianas eran vendidas por más del 50% que los hombres de la misma nacionalidad. 

Una aportación reciente muy interesante procede de Robert Davis, profesor de renacimiento italiano e historia premoderna del Mediterráneo en la universidad de Ohio, EE.UU. Es autor del libro Christian slaves, muslim masters: White slavery in the mediterranean, the barbary coast and Italy. En esta obra, Davis ratifica que más de un 1 millón de europeos fueron esclavizados por los islámicos con distintos propósitos: desmoralizar a las naciones cristianas, utilizar a hombres como mano de obra, y mujeres blancas para harenes. Para poner la cifra en contexto, se suele aceptar que la cifra de 800.000 africanos negros transportados como esclavos a las colonias del Norte de América. A Davis se le ha reprochado que no cuente con fuentes originales otomanas, pero estas son escasas, están escritas en un idioma ya muerto y son difícilmente accesibles. La mayoría de las fuentes históricas para cuantificar el comercio de esclavos siguen siendo europeas.

La escala de la esclavitud blanca fue, en consecuencia, muy considerable en términos históricos.

Cabe subrayar que los imperios europeos no crearon la esclavitud y que los motivos raciales desempeñaron funciones secundarias. Como ha explicado Thomas Sowell la descripción de la esclavitud como una experiencia sufrida sólo por los negros africanos y practicada sólo por blancos, es patentemente irracional. Más bien los imperios europeos fueron los que suprimieron la esclavitud o al menos fundaron las bases morales, legales y políticas para su abolición. El proceso a la abolición, aunque sumamente accidentado, evolucionó primero en la monarquía hispánica, tras la prohibición de la esclavitud establecida por las leyes de Burgos u ordenanzas para el tratamiento de los indios, en un año tan temprano como 1512, y prosiguió en los imperios anglosajones, culminando con la prohibición formal de la esclavitud por el imperio británico en su ley de 1833.

(Este post es una revisión de otro publicado en mi anterior blog).

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