Nicholas Wade en español

La editorial Planeta publica el día 20 de enero Una herencia incómoda. Genes, raza e historia, de Nicholas Wade. Es posible que las secciones de "ciencia" de los grandes medios españoles se animen a reseñarlo. Yo lo hice hace un tiempo. Por no hablar de comentarios "descentralizados" en blogs o redes sociales. Si algún periodista científico quiere hacer ademanes de "antirracismo científico", este es su momento.

También es previsible que otras críticas se enmarquen como "humanistas" y "escépticas", como si mantuvieran una cerrada pugna contra las fuerzas oscuras de la pseudociencia, y por supuesto el racismo, en lugar de simplemente asumir una concepción "boasiana" de la antropología.

En el ámbito hispano los prejuicios contra la diversidad biológica humana son aún más fuertes que en el ámbito anglosajón. Todavía se cita con frecuencia a Stephen Jay Gould o Richard Lewontin como si fueran autoridades y argumentos relevantes.

Algunos temas relacionados con el libro de Wade deberían tratarse en profundidad, como los problemas de selección de variables en el programa de análisis genómico Structure, el porcentaje de selección natural reciente, o alambicadas discusiones sobre el peso de las evidencias genómicas. Pero es probable que otros críticos elijan otros atajos ideológicos.

El blog Occam's Razor contiene un post sobre las reacciones críticas positivas y negativas al libro de Wade.

En España la mayoría de las reacciones son negativas:

1) El biólogo español Carles Lalueza Fox, autor de libros de divulgación sobre evolución humana, "reseña" el libro para El Mundo. El primer párrafo abre con la falacia de Lewontin: "Los estudios de genética humana en las últimas décadas del siglo pasado mostraron que la mayor parte de la diversidad se encuentra entre individuos de una misma población y que sólo un porcentaje muy pequeño de la variación se estructura entre poblaciones." El resto del texto no da la impresión de haber leído el libro en profundidad. Por ejemplo, menciona el caso de la inteligencia, que no trata Wade. Incluye una predicción que es más bien una declaración de fe: "Creo probable que no encontremos efectos selectivos diferenciales en rasgos de comportamiento social entre poblaciones humanas y que la variación que observamos en la actualidad responda únicamente a factores culturales."

La critica pertenece al cultivado género de expertos tratando de disuadir la lectura de un libro "controvertido" que no dan la impresión de haber leído o comprendido en profundidad. Si bien el autor reconoce que "no hay duda de que existe una estructuración geográfica de la diversidad genómica humana".

2) Una reseña más ajustada es la de P. Unamuno, también para El Mundo. Según lo previsto, la crítica subraya la famosa "carta de protesta" de 144 genetistas, también recoge ampliamente la crítica del boasiano Agustin Fuentes, y en general resulta bastante desequilibrada. Hay fragmentos francamente pintorescos, como cuando el autor manifiesta su sorpresa por las explicaciones gen culturales sobre la inteligencia asquenazí (que Steven Pinker ha popularizado). El título del artículo, "El retorno de las razas" por otra parte es confusionista, al dar a entender que existe un consenso científico sobre la no existencia de razas humanas. Ni existe ni ha existido nunca semejante consenso. Los principales biólogos evolucionistas -por no hablar de los filósofos de la Ilustración-, como Dobzhansky, Mayr o el mismo Darwin, siempre han aceptado que hay razas humanas, aunque difieran en el modo de entenderlas.

3) Un artículo en la web de la cadena SER menciona "una polémica que creíamos superada" (este enlace parece haber variado o desparecido).

4) Otro editorial de El Mundo se juega la carta de la falacia moralista: "Una peligrosa explicación de las diferencias raciales".

5) Según la web de la cadena SER "Un biólogo desata la polémica sobre las diferencias entre las grandes razas". Pero Wade no es biólogo, sino periodista y escritor científico. Tampoco tiene una "nueva teoría" ni cree que "sólo" existan tres razas, como afirma el artículo.

6) Wade es entrevistado en el suplemento El Cultural: "Si hubiera manipulado o tergiversado su investigación, ¿cuántos científicos serían necesarios para aclarar tal cosa? Seguramente, sólo uno."

7) Un periodista de El Confidencial publicó una reseña este agosto con u fuerte tono moral: "Wade resucita el argumento clásico del racismo colonialista". El texto queda rematado con una afirmación tajante, pero falsa: "Las razas, como han defendido desde hace décadas la práctica totalidad de los biólogos, no existen en los humanos: son sólo una interpretación social". Lo cierto es que prácticamente todos los "primeros espadas" de la biología han sostenido que existen razas humanas, empezando por Darwin y siguiendo con Dobzhansky y Mayr. Con la llegada de la genética de poblaciones, eso sí, en lugar de "razas" empieza a hablarse de "poblaciones humanas". En realidad se trata del mismo contenido: diferencias biológicas entre poblaciones humanas debido al aislamiento geográfico y la evolución reciente. Esto lo ha explicado con mucho detalle Peter Frost en una serie de posts.

8) Una de las críticas más agrestes la firma el catedrático de genética de la universidad complutense Carlos López Fanjul, en la "Revista de libros". El núcleo del argumento de López Fanjul descansa en el supuesto ideológico (no científico) de que la cultura, no la biología, explica las diferencias humanas. Esto está mejor explicado en un post de Pseudoerasmus. Al final de su artículo López Fanjul hace un llamamiento directo a la censura: "no es defendible que, en aras de la libertad de expresión, se fomente irresponsablemente la xenofobia mediante la formulación de conjeturas arbitrarias elaboradas a espaldas del conocimiento científico".

9) Un comentario más moderado en español aparece en un blog: "Nicholas Wade se queda corto". El autor al principio hace una distinción entre "racismo" y "racialismo" que merecería un examen más detenido.

Comentarios

  1. Gracias por tu aportacion para favorecer la lectura de libros apropiados

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  2. El libro se mire por donde se mire (especialmente en su segunda parte) es flojito y muy especulativo. El salto desde las diferencias biológicas a las diferencias en desarrollo de las distintas sociedades es un triple salto mortal y Wade lo hace como si nada incurriendo además en una crítica pobre y errónea a los libros de Acemoglu/Robinson y Diamond (explicación institucional y geográfica respectivamente). Hay cosas un tanto de risa como vincular a las sociedades africanas a lo tribal y a las asiáticas a lo autoritario cuando hay bastantes contraejemplos. En definitiva, muchas ganas de llegar a unas conclusiones con muy poco apoyo empírico y mucha brocha gorda. Aún así su primera parte, más expositiva de lo que se sabe sobre diferencias genéticas entre poblaciones humanas y sobre cómo afecta al comportamiento individual es más salvable.

    Un saludo

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    1. Las teorías de Acemoglu y Robinson, y otras similares, también son especulativas e hipotéticas. Lo que hace flojear el libro de Wade en esa famosa segunda parte no es que rechace las hipótesis culturales hegemónicas, sino que no entre al trapo de la principal línea de evidencias favorables a las hipótesis biológicas, es decir, principalmente el estudio de las diferencias de inteligencia entre países (ver el post sobre Vanhanen).

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