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El "racismo" y el "machismo" se pueden borrar del cerebro. ¡Es ciencia!

El País carecía de sección propia de “ciencia” hasta hace menos de un año, antes de que “Materia”, la antigua sección de ciencia del diario Público, convertida en digital independiente, migrase al diario “global”.

Dada la naturaleza esencialmente panfletaria de los medios de masas, las lecturas malévolas son tentadoras. Probablemente alguien se apercibió de que ahora podían emplear la “ciencia” como un arma de propaganda contra el gobierno del PP, aprovechando en particular los “recortes” en el presupuesto dedicado a “la ciencia” en España. De paso, siempre es posible emplear “la ciencia” dentro de una “guerra cultural” más amplia, es decir, marcando distancias con el oscurantismo religioso y conservador.

Un ejemplo pintiparado de lo último es este titular: "El racismo y el machismo se pueden borrar del cerebro".

El redactor enmarca la noticia –basada en un artículo publicado en Science– en la trama de la película La naranja mecánica (Stanley Kubrick, 1971):

(...) el protagonista es Alex, un joven violento y sádico interpretado por un genial Malcolm McDowell. Harta de sus palizas, robos y violaciones, la policía del Estado lo pone en manos de unos siniestros médicos que le inyectan una especie de suero del buen ciudadano. Para activarlo, someten al chico a eternas sesiones de imágenes violentas. Al final consiguen que Alex sienta aversión ante la simple posibilidad de matar una mosca. Pero los científicos reales no son tan retorcidos: les bastan 90 minutos de siesta o suaves descargas para borrar el machismo o el racismo del cerebro.

La nota omite que la película de Kubrick, inspirada en la novela homónima de Anthony Burgess, termina expresando una condena moral de estos experimentos de programación mental, debido a que violan el "libre albedrío" de las personas.

Estos reparos morales sin embargo desaparecen cuando se trata de suprimir males sociales como el "machismo" y el "racismo" (concepto que, dicho sea de paso, ni tan siquiera existía hace sólo un siglo).

Una recepción tan benevolente de un trabajo orientado a modificar las creencias y la conducta se puede poner en contraste con el aura de oscuridad, secreto y conspiración rodeando otros experimentos orientados también a modificar la conducta humana, como los dirigidos por el neurofisiólogo español José Rodríguez Delgado (1915-2011). El propósito de Delgado era, digamos, menos luminoso, ya que algunos de sus experimentos estaban orientados nada menos que al control y supresión de la subversión social.

Desconozco si este nuevo experimento está bien diseñado o si los resultados son lo que llaman “robustos”, pero lo que está bien claro es que se trata de ciencia ideológicamente motivada. ¿El etnomasoquismo extremo o el feminismo radical también se podrán borrar del cerebro? Más que el experimento en sí, lo más interesante son las reacciones morales o falta de ellas.

Comentarios

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  2. Joaquín González28 de mayo de 2015, 14:31

    El asunto me ha traído inmediatamente a la memoria este estudio de psicofarmacología, que se podría subtitular "La píldora contra el racismo".

    Es posible que dentro de unos años haya presiones para incluir la "homofobia", la "transfobia", el "racismo" y el "machismo" en el DSM como trastornos mentales, para poder tratarlos clínicamente a nivel individual por el Estado Terapéutico. Esto no es descartable si la tormenta ideológica sigue arreciando.

    ( La novela original de La Naranja Mecánica es de Anthony Burgess )

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  3. Es muy interesante. Pensándolo bien, entonces un sentimiento como el racismo sería no-cultural, innato, vendría de serie.

    Si el racismo fuese cultural, aprendido, no harían falta electrodos. Bastaría con introducir elementos culturales antirracistas para desactivar el racismo. Si alguien vio alguna película clásica, por ejemplo, en que los criados eran invariablemente negros, bastaría -o debería bastar- con que recibiera un bombardeo constante no sólo de películas sino de series y de publicidad en que los personajes negros son siempre positivos y los villanos son siempre blancos.

    Una de dos:

    -El racismo se adquiere por el ambiente cultural o porque previamente al racista le hicieron un experimento con electrodos inverso al enunciado por el artículo. Lo primero puede discutirse; lo segundo queda descartado. O

    -El racismo no se adquiere, aunque se puede mitigar o eliminar interfiriendo en el funcionamiento normal del cerebro. Suprimir el racismo por electrodos no sería tan distinto de suprimir el sentido del equilibrio o la capacidad para percibir olores (esto último muy útil en un mundo en que todo apesta).

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  4. Joaquín González28 de mayo de 2015, 14:45

    Mientras tanto, contra esto no hay tratamiento: cishomonormatividad. Apúntatelo porque parece que es el último grito en "ciencias sociales".

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Me lié con el nombre Burgess/Burroughs, ya me lo habéis recordado varios :)

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  7. Pues sí, el supuesto del trabajo es que el racismo es al menos parcialmente "no cultural", una sugerencia muy ofensiva si no se hace en el mismo contexto moral del trabajo, es decir, con la intención de erradicarlo.

    Como cualquier rasgo humano lo más probable es que el "etnocentrismo", el "racismo", etc, sea en parte heredable, es decir, no cultural, y que varíe entre poblaciones. De hecho ya hay evidencias de que es así. Levi-Strauss ya se dio cuenta de que las sociedades "tradicionales" de hecho eran más etnocéntricas y racistas que las sociedades "modernas". Kevin MacDonald tiene por ahí un texto muy interesante sobre la naturalidad del etnocentrismo y ha intentado dar una explicación al menor etnocentrismo de los europeos en términos evolucionistas.

    También estoy seguro de que habrá más intentos de medicalizar ciertas posiciones, pero sin que parezca que es una medicalización. Esta gente asocia "ciencia" con ciertos valores con total soltura. Es una idea extendidísima que la "ciencia" nos hará más modernos, luminosos y progresistas.

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  8. Veamos el caso de la viruela. La viruela es objetivamente mala, así que se ha estado vacunando a todos los niños contra ella hasta conseguir erradicarla. Bien, pues un ingsociata podría decir igualmente "hoygan, que el racismo es también objetivamente malo" y tendríamos campañas de "vacunación" con electrodos para todos los niños, y se cazaría con lazo a los padres antivacuna que se opusiesen.

    A dos telediarios.

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  9. Joaquín González29 de mayo de 2015, 6:08

    Un estudio de Hatemi y McDermott titulado The genetics of politics: discovery, challenges, and progress, calcula el peso relativo de los factores genéticos y ambientales (desglosados estos últimos en entorno compartido y entorno individual) en relación con diversos rasgos psicológicos de significación política. Un detalle que me llamó la atención de este estudio es el escaso carácter hereditario o genético que atribuyen al etnocentrismo, notablemente menor que, por ejemplo, el autoritarismo. No me lo he leído entero, así que ignoro cuál es la composición de las muestras de población, si son WEIRD o si son más universales.

    ¿Conoces este estudio? ¿Qué opinas?

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  10. No lo conozco, tendré que leerlo antes.

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  11. "Para activarlo, someten al chico a eternas sesiones de imágenes violentas. Al final consiguen que Alex sienta aversión ante la simple posibilidad de matar una mosca."

    En la película Street Fighter, el personaje Charlie es sometido a este mismo procedimiento por el villano Bison, terminado convertido en el deforme y salvaje Blanka.

    En las series de TV suelen usar la frase, "Tantos años de videojuegos les han insensibilizado ante la violencia": ¿será exageración? La realidad supera a la fantasía.

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  12. Para la élite dominante, intentar curar al homosexual es una barbaridad, porque no es enfermedad.

    Sin embargo, curar el machismo o el racismo, es una prioridad.

    Que doble moral tienen estos dictadores. Que lo unico que buscan es un rebaño de zombis amaestrados con opinion única e impuesta.

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